Delegar como estrategia de liderazgo

delegar como estrategia de liderazgo

Aprender a delegar es uno de los mayores retos a los que se enfrenta un directivo, intentar acaparar todas las tareas relacionadas con la gestión y administración de un negocio puede llegar a ser perjudicial tanto para la salud física y mental del directivo, como para la misma empresa.

Tu misión como directivo es la de obtener resultados a través de otros, confiando en que tus colaboradores pueden asumir tareas con la debida garantía de su realización, para que puedas centrarte en aquellas más importantes.

Las razones por la que cuesta implementar esta habilidad directiva pueden ser por temor a dejar algo en manos de colaboradores, la cultura organizacional, el recelo de ser prescindibles o un equivocado complejo de culpa al cargar a otros con nuestro trabajo.

Nada más alejado de la realidad que pensar que tus colaboradores pueden llegar a sentirse molestos al encomendarles otras funciones, por el contrario, cuando delegas responsabilidades estás demostrándoles que confías en ellos y en sus capacidades. Confianza que se ve recompensada con una mayor implicación y motivación por parte de ellos.

Ventajas de delegar

A) Ventajas para el directivo

  • Descarga de los trabajos rutinarios para dedicarse a tareas de más importancia
  • Le proporciona un conocimiento del potencial real de sus colaboradores
  • Capacitación del colaborador para apoyo en caso de la ausencia del directivo
  • Desarrollo de capacidades y cualidades de liderazgo
  • Disminución de la presión del trabajo.

B) Ventajas para el colaborador

  • Desarrollo de habilidades y conocimientos
  • Aumento de motivación
  • Le fomenta la iniciativa, la competencia y su sentido de la responsabilidad
  • Satisfacción laboral a través de la responsabilidad compartida
  • Le desarrolla la autoconfianza.

Leer: “¿Cómo hacer el cambio estratégico?

¿Cómo hacerlo correctamente?

  • Identifica las funciones se pueden delegar: evita pensar solo en aquellas que no te gusta realizar, enfócate en aquellas donde el campo y capacidad del colaborador entran, en aquellas que por su especialización conoce bien y que pueden ayudar en su formación.
  • Definir claramente el ámbito de la delegación:  los objetivos a alcanzar debidamente cuantificados y cualificados, los plazos establecidos, los recursos y herramientas de los que puede disponer y las facultades concedidas.
  • Selecciona a la persona adecuada para cada función: Conocer bien al equipo te permitirá tener un análisis de potencial para delegar a cada uno aquellas funciones que sepan ejecutar de manera eficiente conforme a sus habilidades y conocimientos.
  • Ofrece toda la información necesaria: La comunicación es clave para que el colaborador pueda hacerse cargo de sus nuevas funciones de manera eficaz, de tal manera que comprenda claramente el ámbito de la delegación definidos en el segundo punto.
  • Conceder autonomía y libertad para desempeñarse: De nada servirá delegar si luego estas constantemente encima del colaborador y no le dejas llevarlo a cabo a su manera. Es diferente supervisar periódicamente el proceso a intentar controlarlo todo.
  • Mantener un control sobre los resultados: Establece controles periódicos sobre los resultados de la tarea delegada, puedes apoyarte en un sistema de información que te señale el progreso y resultados obtenidos que permitan identificar áreas de oportunidad.
  • Reconocer los buenos resultados: así como en el punto anterior detectamos las áreas de oportunidad, también es importante reconocerle al colaborador sus resultados satisfactorios, además de hacerlo sentir bien lo mantendrá motivado a seguir adelante.

Es importante no olvidar que la responsabilidad final no es delegable y será siempre del jefe. Esperamos que estos consejos para delegar te ayuden para el crecimiento de tu personal y desarrollo de tus habilidades de gestión efectivas.

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