Empleados tóxicos que debes evitar en tu empresa

 Empleados tóxicos que debes evitar en tu empresa

 Empleados tóxicos que debes evitar en tu empresa

Si bien las empresas cuentan con una serie de procedimientos para seleccionar y aceptar al personal que forma parte de su equipo de trabajo, es probable que no se llegue a descubrir el verdadero perfil de los trabajadores hasta un tiempo después de que entran a laborar en la empresa. Esto, debido a que ese es el momento en el que podemos darnos cuenta realmente de cuáles son sus conductas y actitudes en realidad.

Es en este punto en donde nos damos cuenta en realidad el tipo de personas que son nuestros empleados.

Podemos llegar a encontrarnos con empleados que le están haciendo un mal  a la compañía, este comportamiento puede ser consecuencia de un mal liderazgo o de alguien en concreto. Pero en todo caso es algo que la empresa debería evitar.

Estos son algunos ejemplos de empleados  tóxicos.

El mal jefe

Muchas veces un mal liderazgo es la principal causa de que los empleados adopten una actitud toxica, pero también puede ser él mismo la fuente de la toxicidad. Un jefe que hace menos a su equipo de trabajo por la posición de superioridad en el organigrama, que no reconoce los logros de su equipo y busca culpar a otros por sus errores, puede ser una bomba.

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El rebelde

Si bien trabajar en una empresa es sinónimo de trabajo en equipo, en ocasiones las personas que ocupan puestos que son más independientes tienden a sentirse diferentes e incluso superiores que sus compañeros. Comienzan a pasar por alto las órdenes o incluso comienzan a dar órdenes a sus compañeros sin que en realidad esa sea su función. Una organización puede y debe escuchar propuestas, pero el trabajador no puede actuar como un rebelde sin causa, faltando a sus obligaciones laborales y perjudicando al conjunto.

El ancla

Este es el trabajador que se resiste al cambio de una forma y otra. Pone trabas a cualquier avance de la empresa o en su equipo de trabajo, muchas veces lo hacen por el miedo al cambio y a no poder ser lo suficientemente capaz de desarrollar nuevas actividades. La diferencia entre el ancla y el rebelde sin causa, es que este último actúa de forma consciente, mientras el ancla muestra un rasgo adquirido a lo largo de los años o que ya forma parte de su personalidad.

La secta

En ocasiones un grupo de trabajadores pueden unirse para quejarse continuamente de los mismos aspectos de la organización. Las “sectas” en las empresas pueden llegar a cambiar la visión que el resto de los empleados. Tienen una gran capacidad de “captación de nuevos socios”, pues se configura como un entorno en el que resulta fácil socializar y unificar criterios, aunque algunos de ellos carezcan de criterio.

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